En los últimos años. China ha sido un comprador masivo de materias primas y granos de Latinoamérica y nos ha vendido cantidad de artículos industriales.
Dado que la importación de bienes desde EEUU ha disminuído en medio de la crisis financiera, algunos intentan achicar el pánico. Con ese objetivo en mente, Oppenheimer se dedica a recolectar cifras que demuestren que China está todavía muy retrasada: cantidad de inversión directa en la región, ingreso per cápita, presupuesto militar. Y, ante todo, el número de patentes registradas anualmente en EEUU, que multiplica varias veces el de China.

La paradoja es que todas estas "pruebas de fortaleza" son las que China utiliza para aumentar su influencia. Porque el esfuerzo de mantener el gasto militar y el alto nivel de consumo de su población son los que mostraron el lado débil del "American Way": los déficits gemelos. Y encima, China carece de inhibiciones para aprovechar los desarrollos tecnológicos de otros a su costa. Y está más cerca de lo que Oppenheimer supone, a menos que nuevos reclamos de participación en las "mieles" del Capitalismo, como el de Sinkiang (que, extrañamente, O. no menciona) acosen sin pausa a la dictadura liberal post-maoísta.

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En esta entrevista el periodista e historiador -que se ha ocupado de la violencia política de las últimas décadas en varios libros- habla de los antecedentes en la primera mitad del siglo XX.

Los hechos son bastante conocidos: Ley de Residencia, Semana Trágica, Fusilamientos de la Patagonia, Fraude Patriótico. Lo interesante es que Larraquy señala abiertamente sus causas: intereses de clase fuertemente ideologizados.

El miedo a perder el control social (y la propiedad privada) como motor recalentado de una violencia permanente (el fraude en la Década Infame es el ejemplo clásico) más allá de las erupciones sangrientas más espaciadas.

En esta perspectiva, la frase que encabeza este post debería ser el punto de partida de cualquier discusión sobre la década culminante de la violencia política en Argentina. Y de los condicionamientos subyacentes a la restauración democrática del '83 que parecen imponer límites infranqueables a cualquier proyecto de modificación de la ecuación distributiva del ingreso. El Capitalismo sigue poniendo la música que nos hace bailar a todos. Pero la letra sigue siendo la de Karl Marx.


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Con esta ilustración publicada en el suplemento Radar Libros del último domingo (no aparece en la versión digital) creo que puedo dar por iniciada oficialmente mi colaboración con el diario Página 12.

Un agradecimiento especial a Rafa, que tuvo un papel clave en esto (andá pensando el vino que querés para la cena).

La nota es un comentario a una compilación de relatos literarios sobre las muertes de algunos filósofos. Recordé algunas escenas de Bergman (¿"El séptimo sello"?) y de W. Allen ("La última noche de Boris Grushenko"). El espacio resultó muy chico para el estilo de la ilustración, pero al Jefe de Radar le gustó y vamos a seguir colaborando. Signo de los tiempos, todavía no nos vimos las caras. Lo que, Gripe A mediante, parece una saludable forma de empezar la relación.
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Esta ilustración es anterior a lo de Honduras. Fue hecha para esta nota de la agencia DPA de información casi únicamente técnica. Dudé en subirla porque no sé lo suficiente del tema para agregar algo interesante a la información y encima quedó afuera de la edición digital de la nota. Sólo la publiqué con un resumen de la nota en la versión en inglés de Gloria Mundi porque me pareció que a ciertos sectores progresistas anglosajones podía interesarles. Otras urgencias me distrajeron y al poco tiempo el golpe contra Zelaya apareció como un coroloario de los peligros que se pueden estar incubando.
Hace unos días se sucitó una interesante discusión en el blog de Abel aquí y aquí entre gente que conoce del tema mucho más que yo. Aunque no esté de acuerdo con una u otra de las perspectivas desde la que se vuelca información en esa discusión -o por eso mismo- considero que vale la pena publicar este dibujo si despierta en algunos visitantes la curiosidad por enterarse de lo que allí se dijo. Y, además, es un trabajo que no me pareció que haya salido del todo mal.
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Este post -notoriamente atrasado- debió ser el comentario/discusión del artículo post-28J que me encargaron ilustrar, pero que algún editor digital del diario Rio Negro no subió al éter.
Así que en lugar de agregar mis balbuceos a lo mucho y valioso que se ha venido publicando desde entonces, prefiero remitirme a algunos de los textos que más me interesaron con sus diferentes perfiles.
Para empezar, la expresión más cruda de mi reacción emocional al resultado de las elecciones lo expresó Gerardo al anunciar (no encuentro la cita exacta) que seguiría junto al Peronismo mientras éste defienda valores comunes a la Izquierda pero dejaría de hacerlo si se encolumnara detrás de un nuevo proyecto noventista. A los que se enjuagan el cerebro con el sonsonete de que "El Peronismo es un sentimiento" les aviso que mis sístoles y diástoles las reservo para mi esposa y para Platense. También coincido en los errores que Gerardo le marca al kirchnerismo en este post. Como le comenté allí, algo de eso había ya expresado un tiempo antes aquí. Y en el intercambio con Andrés el viejo en los comentarios hubo un intento de ajustar la explicación teórica del kirchnerismo como "cesarismo/bonapartismo progresivo". Pero los alcances analíticos y prácticos de esa caracterización, los dió naturalmente mejor la nota de Eduardo Grüner en Página.
Por lo demás, sigo leyendo con la avidez y el afecto de siempre -más allá de los diversos grados de convergencias y divergencias- a muchos amigos que se juegan con integridad e inteligencia a su pasión peronista, como Manolo, Ezequiel y Luciano; por nombrar sólo a algunos de los que tengo el privilegio de abrazar en cada oportunidad que me brinda esta extraña y maravillosa convivencia blogueril. Con ellos seguiré alimentando la tozuda esperanza de que ningún paso atrás será definitivo y muchos pasos hacia adelante quedan por andar.
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El golpe de Estado en Honduras trae a la memoria los fantasmas de una era siniestra y representa una amenaza que -de permitirsele prosperar- puede encontrar imitadores entusiastas en varios países de la región. Particularmente en aquellos donde los procesos políticos en curso generan resistencias de los grupos privilegiados hacia gobiernos con veleidades transformadoras. Por eso la respuesta ha sido rápida, unánime y activa. Incluso aquellos menos involucrados en esa dinámica, como Colombia y EE.UU. han sido muy prudentes en no romper el consenso. Hay que valorar como se debe el anuncio del gobierno norteamericano de que no recibirá emisarios de los usurpadores y sí al depuesto presidente Zelaya. Los golpistas se encuentran en un aislamiento creciente.

Sin embargo, no han faltado las voces de los "defensores de la Libertad" incapaces de disimular lo acomodaticio de su principismo. Los ejemplos clásicos: el niño Alvaro y el niño Andrés. La causa del golpe, para ellos, es la infección chavista que incita a presidentes poco republicanos a buscar su reelección. El pequeño detalle que los molesta es que los golpistas olvidaron recurrir a los pasos constitucionales previstos, como el juicio político. Los grandes denostadores del maquiavelismo leninista -que tanto repudian que "el fin justifique los medios"- han decidido que no es tan malo, después de todo, comerse al caníbal para terminar con el canibalismo.

Por nuestra parte creemos que -si bien la alarma general está plenamente justificada- no debemos sorprendernos de que el paso en falso de las Derechas impacientes haya sido dado precisamente en Honduras. Este país -tradicionalmente dominado por la United Fruit Co. como varios de sus hermanos centroamericanos sufrió más que ningún otro una operación de "rediseño" completo durante la era de Reagan. Sus fuerzas armadas fueron organizadas y pertrechadas como una suerte de "portaaviones terrestre" para servir de base a la contrainsurgencia mercenaria en su larga guerra de desgaste contra el Sandinismo nicaragüense y el Frente Farabundo Martí salvadoreño. Varios de los militares entrenados en la Escuela de las Américas están ocupando cargos de "asesores" detrás de los títeres civiles. Y no casualmente la constitución restrictiva que Zelaya estaba tratando de modificar fue proclamada en 1982. Entre otras lindezas impone un período presidencial único de cuatro años y la práctica imposibilidad de convocar a un referendum o introducir una reforma constitucional. La perfecta Era del Hielo. Queda por ver cuánto tiempo podrán los golpistas detener por la fuerza las rajaduras abiertas ahora.
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