Un poco tarde, este fue el dibujo para el informe preparatorio del diario Rio Negro sobre la reunión de UNASUR en Bariloche. Me pareció bastante equilibrado e informativo (sobre todo de los alcances estratégicos del avance norteamericano hacia el sur).
De lo visto en los blogs me gustó lo que publicó Omix y las discusiones en el de Abel, sobre todo este trabajo de su amigo Harry, para discutir.

Por mi parte, me parece evidente la intención norteamericana de plantar una cuña en la Amazonía que entorpezca el paciente tejido diplomático brasileño para obtener el control territorial del subcontinente con el consenso regional.
Viendo los discursos de los presidentes en Bariloche me quedó una fuerte sensación de que Uribe (no necesariamente Colombia) se ve a sí mismo amenazado por el riesgo de una guerra en dos frentes (Ecuador y Venezuela) al estilo de Israel y se prepara para ella. Si eso ocurre, será la encrucijada histórica para Brasil: o abre el tercer frente (con la diferencia de que Brasil no es lo que era Jordania en 1967) hasta lograr el derrocamiento de Uribe o renuncia al liderazgo regional, tal vez para siempre.
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Las últimas reuniones blogueriles me permitieron advertir cuánto se ha extendido la influencia intelectual de este grupo entre jóvenes que se identifican como Peronistas a través de su pensamiento. Ciertamente, ese crecimiento quedó "oficializado" por la explícita reivindicación que hizo Jorge Coscia durante la asunción al cargo de Secretario de Cultura (esta nota es crítica de esa postura pero, como de costumbre, la ilustré guardando mi distancia).

Creo que esta revaloración tardía del pensamiento de Jauretche y Scalabrini Ortiz (no tanto de Ramos, que tuvo la desgracia de vivir cercanos tiempos infames, de los que no supo preservarse) es -sobre todo- mérito del talento y la tosudez de Norberto Galasso. Quiero decir: a comienzos de los '70 Scalabrini era una referencia poco conocida ni reeditada más allá de un par de frases y Jauretche aparecía en algunos programas televisivos como un polemista colorido y algo extravagante, cuyos apotegmas sociológicos estaban lejos de ser considerados un cuerpo doctrinario. Fueron los libros de Galasso sobre ellos los que les dieron la envergadura que hoy tienen. Lo curioso es que ellos nunca fueron considerados por las estructuras partidarias peronistas como integrantes plenos sino, más bien, algo así como "compañeros de ruta"; valiosos, pero un poco laterales.

Y-lo que es más importante- tampoco ellos renunciaron a mantener una distancia crítica de los aspectos que consideraban más flacos. Valga este párrafo de Scalabrini como muestra:
“Hay muchos actos, y no de los menos trascendentales por cierto, de la política interna y externa del general Perón que no serían aprobados por el tribunal de las ideas matrices que animaron a mi generación. Pero de allí no tenemos derecho a deducir que la intención fuese menos pura y generosa. En el dinamómetro de la política, esas transigencias miden los grados de coacción de todo orden con que actúan las fuerzas extranjeras en el amparo de sus intereses y de su conveniencia. No debemos olvidar en ningún momento –cualesquiera sean las diferencias de apreciación– que las opciones que nos ofrece la vida política argentina son limitadas. No se trata de optar entre el general Perón y el arcángel San Miguel. Se trata de optar entre el general Perón y Federico Pinedo. Todo lo que socava a Perón, fortalece a Pinedo, en cuanto él simboliza un régimen político y económico de oprobio y un modo de pensar ajeno y opuesto al pensamiento del país” (1947).
El subrayado es mío, por supuesto. Obedece a la curiosidad que me despierta en mi ignorancia, averiguar cuáles podían ser esos actos trascendentales de Perón que merecían la crítica de Scalabrini en el período más brillante de su gobierno. Crítica de la que no se privaba aún en medio de un párrafo contundente (con el que estoy completamente de acuerdo) sobre lo que significa una actitud consecuente frente a las opciones concretas de un momento histórico.

Mientras los compañeros de hoy adoptan estos referentes como antecesores genealógicos de su identificación peronista en base a valores nacionales y sociales de justicia y equidad -que exceden el marco partidario por ser valores universales-, ellos parecían mantener esa perspectiva dual de acompañamiento autónomo. Por lo menos a juzgar por el testimonio de Hernández Arregui de un encuentro con Scalabrini, en 1951, en el que éste le habría dicho:
¿Usted no cree, Arregui que ha llegado el momento de formar un partido comunista nacional? ¿No cree que dado el avance que hemos logrado últimamente es necesario un partido de izquierda que incida sobre el peronismo, una izquierda nacional?
Aparentemente, Scalabrini fundamentaba su comprensión del fenómeno histórico peronista en una sólida formación intelectual que no se limitaba a una liturgia consignista. Ni temía insertar conceptualmente un acontecimiento nacional en el marco más amplio de la Historia Universal (como si las luchas libertarias de un pueblo tuvieran que mantenerse ascépticamente aisladas de "ideológías foráneas"). Véase, si no, a qué paralelimos apela a un año del 17 de Octubre del '45:
“Dentro de pocos días se cumplirá un nuevo aniversario de un acontecimiento que en mi juventud me conmovió profundamente, tanto como en el correr de los años debía de conmover al mundo: la rebelión del pueblo ruso, bajo la dirección de un genio político trascendental Nicolás Lenin. Las revoluciones destinadas a marcar una huella perdurable en la historia presuponen la existencia de dos factores: primero, un pueblo dotado de una elevada tensión espiritual y de un ímpetu de generosidad colindante con el mesianismo, como era el pueblo ruso, de acuerdo a sus intérpretes más fehacientes y como yo creía que era la facción más genuinamente diáfana del pueblo argentino. Segundo, conductores que estén íntima e inseparablemente imbuidos de ese espíritu, hasta el punto de ser sus intérpretes como lo fue Lenin. Lenin era un doctrinario dogmático, pero un ruso ‘profundamente nacional’ según el testimonio textual de Trotsky quien agrega: Para dirigir una revolución en la historia de los pueblos es preciso que existan entre el jefe y las fuerzas profundas de la vida popular un lazo indisoluble y orgánico que alcance a sus raíces esenciales”
Ojalá que la gestión de Coscia (y de quienes lo acompañen) no se limite a la difusión textual de sus maestros inspiradores sino que se exprese en políticas auténticamente revolucionarias, como las que hace poco pedía Ignacio Copani: que el Arte abra puertas a los jóvenes privados de oportunidades; que puedan formar sus orquestas, pintar sus vidas, filmar sus ilusiones. Ojalá.

Recomiendo la lectura de la respuesta de Galasso a las estrechas críticas de algunos familiares de Scalabrini al final de la página siguiente: http://www.elortiba.org/sortiz.html
También la respuesta a Proyecto Sur sobre el paralelo actual: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-119374-2009-02-02.html
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Los publicistas conservadores tienen un problema con Joseph Stiglitz. Como su prestigio de economista "mainstream" es muy pesado para, simplemente, hacerlo a un lado (preside la "Comisión de expertos sobre reformas al sistema monetario y financiero" de las Naciones Unidas), la nueva táctica arece ser la de presentar deformadamente sus opiniones, de modo de redondear sus aristas más incómodas.

Oppenheimer proclama haber obtenido una entrevista con Stiglitz destinada a enfriar el entusiasmo de sus "fans" de izquierda (gente como Chávez o Cristina F. De Kirchner que lo tratan como a una estrella de rock). Según él, el laureado con el Nóbel ha calmado sus críticas a la globalización y al FMI: "Ha cambiado en muchos aspectos y creo que todo el mundo debe reconocerlo". Más aún: "Para prosperar, Latinoamérica debe elevar su nivel de capacitación, su tecnología, para ser más competitiva en la economía global". Lo cual, sin dudas, es un saludable consejo, por cierto. Pero ¿Qué es lo que dice sobre la condición global en sí misma?

Demos una mirada a las propias palabras de Stiglitz en su propia columna internacional. Ya en Abril decía:
Pero, para no acabar sumidos en otra crisis de la deuda, deberá conceder una parte –tal vez una gran parte– del dinero en forma de donaciones. En cambio, en el pasado la asistencia fue acompañada de “condiciones” exigentes, algunas de las cuales entrañaban la aplicación de políticas presupuestarias y monetarias contradictorias –exactamente las opuestas de las que ahora resultan necesarias– e imponían una desregulación financiera que fue una de las causas primordiales de la crisis.
De modo que:
Así, pues, es imprescindible que se conceda asistencia mediante diversos cauces, además –o en lugar– del FMI, incluidas instituciones regionales.
Y de nuevo en Julio, informando de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el impacto de la crisis sobre los países en vías de desarrollo:
Uno habría podido esperar que Estados Unidos fuera el primero en ofrecer grandes sumas de dinero para ayudar a las muchas víctimas inocentes de las políticas de las que fue paladín mundial.
Y respecto a instituciones como el FMI:
Sin embargo, varios países en desarrollo acaban de sacarse encima el peso abrumador del exceso de deuda, y no quieren pasar por eso nuevamente. La implicación es que necesitan garantías, no préstamos. El G-20, que recurrió al FMI para proporcionar la mayor parte del dinero que los países en desarrollo necesitan para enfrentar la crisis, no tomó suficiente nota de este hecho, mientras que la conferencia de la ONU sí lo hizo.
Ahora, sobre la enfermedad mundial del dólar:
El tema más delicado abordado por la conferencia de la ONU –demasiado delicado como para ser tratado en el G-20- fue la reforma al sistema global de reservas. La acumulación de reservas contribuye a los desequilibrios globales y a una insuficiente demanda global, puesto que los países ponen de lado cientos de miles de millones de dólares como precaución ante la volatilidad internacional. No es de sorprender que Estados Unidos, que se beneficia de recibir billones de dólares de préstamos por parte de los países en desarrollo -ahora casi sin intereses- no tenga mucho entusiasmo por hablar del tema.
La solución propuesta:
El último día de la conferencia, mientras Estados Unidos expresaba sus objeciones a incluso debatir en la ONU este tema que afecta el bienestar de todos los países, China repetía una vez más que había llegado el momento de crear una moneda de reserva global. Puesto que la moneda de un país sólo puede ser moneda de reserva si otros aceptan usarla como tal, el tiempo puede estar acabándose para el dólar.
Finalmente, la verdadera opinión de Stiglitz sobre el estado de la globalización:
Estados Unidos y los demás países industrializados impulsaron la globalización, pero esta crisis he mostrado que no la han gestionado tan buen como habrían debido. Si la globalización ha de funcionar para todos, las decisiones acerca de cómo gestionarla se deben tomar de manera democrática e incluyente, con la participación tanto de los culpables como de las víctimas de los errores.
Tal parece, que el "chico malo" Joseph Stiglitz continúa rockeando fuerte y duro, nomás.
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Se cumplen 50 años de la conferencia del inglés C.P. Snow sobre "Las Dos Culturas" en la que lamentaba la hegemonía de la "cultura literaria" sobre la "cultura científico-empírica". Como se puede ver en este artículo, todavía hay quienes siguen soñando con el día en que los científicos reemplacen a los políticos. Otros, como John Brockman, hacen su Agosto editando "best-sellers" de divulgación científica y promoviendo desde alguna fundación el advenimiento de una supuesta "Tercera Cultura", la de los "Científicos Humanistas" que educan al público (casualmente los que él edita).

Parafraseando a J.M. Keynes podríamos decir que los científicos que se creen libres de influencias literarias son generalmente esclavos de algún filósofo ya muerto. En este caso Platón, quien soñaba con expulsar a los poetas de su República ideal. Él también aspiraba a terminar con los difusores de mitos y reemplazarlos por cultivadores del pensamiento riguroso (el suyo, claro).

Pero desde que Thomas Khun publicara "La estructura de las revoluciones científicas" (1962), sabemos que los científicos se aferran a ideas erróneas (paradigmas) por muchas razones subjetivas (orgullo, prestigio, interés y hasta fé religiosa). Algunos "evangelizadores" de la divulgación científica son patéticos, como esos etólogos que estudiando a las palomas dictaminan sobre la organización social humana. Los biólogos podrán seguir escaneando la actividad cerebral y registrando los cambios hormonales, seguramente con gran provecho para la Humanidad. Pero difícilmente avanzarán un centímetro más allá en la comprensión (y el control) de las Pasiones de lo que lo hicieron Shakespeare y Freud.

Allí donde nos pensamos, no somos. Un animal no se piensa: es lo que sus instintos le indican. Nosotros lidiamos con una carga inconsciente que nos lleva a tropezar y a actuar contra nuestras intenciones conscientes, burlándose de nuestra racionalidad una y otra vez. Y cuando más nos enfundamos en certezas positivistas y dogmas es cuando más fácilmente perdemos contacto con lo Real.

La humilde aceptación de nuestra radical incompletud, de la provisoriedad de nuestras certezas sería, ya, un saludable principio de realismo. Lo cual no quiere decir que no se pueda conocer y avanzar (el agnosticismo absoluto es autocontradictorio). Sólo significa que el conocimiento certero de una región parcial de la realidad no da derecho a creer que se ha llegado al dominio de la Totalidad. Y -sobre todo- que extrapolar ese conocimiento a regiones ajenas a nuestro saber es sumar soberbia a la ignorancia.

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Ahora que la televización del fútbol está revelando todo su alcance político y económico, se hace más notable el raquitismo conceptual de J.J. Sebreli. Como dice Pablo Alabarces en esta nota: "Sebreli es a la Sociología lo que Tinelli a la cultura de las masas". El resto (cómo quedará finalmente Maradona en la Historia) es temprano todavía para dar un juicio definitivo.
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No puedo linkear el dibujo a la nota que ilustra (el editor digital del diario lo hizo de nuevo).
Pero a esta altura no creo que nadie necesite aclaración de lo que significa.

La cuestión es: ¿hasta cuándo las leyes de nuestro país van a permitir que la salud de nuestros jóvenes dependa de los prejuicios morales de una secta eclesiástica privilegiada e hipócrita?

Lo más gracioso es que justo ahora que se sienten "agredidos" por las directivas sobre educación sexual, se acuerdan de difundir un documento del Vaticano sobre la pobreza en Argentina que fue emitido en Mayo.

Parafraseando al Chacho Jaroslavsky: "Te atacan como partido político y se defienden con la libertad de conciencia religiosa".

PD: Esta última idea la escribió primero el Comandante Cansado. Nobleza obliga.
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Si Ud. se preguntaba por las razones que subyacen al fulminante ascenso de Julio Cleto Cobos desde la profunda oscuridad al estrellato mediático.

Si creía que no había otras razones que su utilidad circunstancial como quinta columna de los enemigos del gobierno.

Si dudaba de que detrás de su expresión anodina y su discapacidad discursiva compuesta de generalidades y lugares comunes (ante todo : "consenso") existiera un pensamiento profundo agazapado, esperando el momento indicado para revelarse en toda su luminosa capacidad para guiar a la Patria hacia su destino de Grandeza.

Salga de dudas definitivamente leyendo esta exhaustiva investigación. Le adelanto una punta del ovillo: ahí donde lo ven, Cobos es...lo que se ve.

Breve comentario sobre la ilustración: este fue uno de los encargos más difíciles que tuve. La nota intentaba ser seria (ya me avisaron que se la enviaron al susodicho) y no podía ser denigrante. Más aún, debía darle un entorno vinculado al Poder. ¿Cómo hacerlo sin dejar de transmitir algo de mis propia opinión?.
Lo que intenté realizar creo que se puede advertir cerrando un ojo e interponiendo una mano entre el observador y la pantalla, de modo de tapar alternativamente la mitad derecha y la mitad izquierda del rostro. ¿Lo conseguí?
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El canciller israelí, Avigdor Lieberman, estuvo visitando cuatro países latinoamericanos: Brasil, Argentina, Perú y Colombia. Lo hizo acompañado por una comitiva de empresarios. El propósito declarado de la visita fue el de incrementar la colaboración y el intercambio comercial con la región y contrapesar el reciente aumento de la presencia iraní en la misma.

Según Andrés Oppenheimer se trata, en realidad, de darle una posibilidad de figuración a un socio menor en la coalición gubernamental ya que las relaciones más delicadas son conducidas directamente por el Primer Ministro Netanyahu (con los EEUU) y por el Presidente Peres (con los árabes).
Lieberman representa en la coalición los intereses del sector más extremista, pro-colononización de los Territorios palestinos ocupados y a la inmigración rusa post-caída de la URSS. Parte de esta inmigración (cuya identidad judía es muchas veces dudosa, pero conveniente) está vinculada a las mafias criminales de los bajos fondos. El propio Lieberman es un ex patovica de discoteca. Sus negocios millonarios han venido siendo investigados por la policía israelí durante años y tal parece que finalmente han conseguido las pruebas para acusarlo.

Para quienes -desde la fotografía estática del presente- consideran al Estado de Israel y al Sionismo como una avanzada del Imperialismo sobre el Pueblo Palestino, no hay en esto novedad alguna. Para quienes tenemos la edad suficiente como para haber visto la transformación ocurrida desde 1967 es muy diferente.

Hasta la Guerra de los Seis Días había tres grandes corrientes en el Sionismo (laico). El ala izquierda (Borojov) se veía como parte de los movimientos de liberación nacional, dispuesto a la convivencia y colaboración con los Palestinos (eventualmente en el marco de un Estado Binacional), con vistas a un futuro Medio Oriente Socialista. El ala derecha (Jabotinsky) entendía el nacionalismo como competencia/reemplazo de un pueblo por otro, advirtiendo que los árabes nunca aceptarían el "retorno" de los judíos al "hogar nacional", encomendándose, por lo tanto, a la fuerza de los "hechos consumados". La corriente central (Ben Gurión) optó por proclamar las intenciones idealistas de la izquierda y actuar según la preceptiva de la derecha.

La situación colonial desde 1967 ha ido degradando a ambos pueblos en la neurosis y la miseria de la violencia permanente. Es de desear que la probable renuncia de Lieberman y la presión del gobierno de Obama (cuyos asesores "pragmáticos" son lo menos malo que se puede conseguir hoy en día en EEUU) permitan desmantelar al menos los asentamientos coloniales más extremistas. El trazado de fronteras coherentes y el retiro del control militar israelí sobre la población Palestina es la precondición básica para imaginar, siquiera, la posibilidad de regeneración económica y moral de los dos pueblos.

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