Los últimos dos meses y días no me sentía con ganas de opinar sobre los temas conflictivos en danza. Pero los dibujos se iban acumulando, así que, al menos por un tiempo, voy a actualizar con más frecuencia, aunque con un mínimo de palabras (si es que tal cosa me sale).

Esta ilustración para el diario "Río Negro" me fue encargada así como se ve. Me sentí impresionado. Para mí esto era un signo de que el relato norteamericano estaba perdiendo toda credibilidad, incluso para sus amigos.

Dejando de lado las teorías conspirativas sobre las varias muertes previas de Bin Laden, los sucesivos cambios en el informe oficial, la supuesta disposición del cadáver en el mar y la negativa a mostrar evidencias de su muerte le han sustraído a ésta el sentido de realidad. Para las reglas discursivas de los "media", esa muerte es un "no acontecimiento".

El último clavo en el cajón lo puso la frase de Obama de que "se ha hecho justicia". Si bien un país poderoso puede gozar de ciertos "privilegios" -como no someterse a la Corte Internacional, invadir otro país independiente sin pedir permiso para matar a un hombre desarmado y llevarse el cadáver- por lo menos no se lo llama "hacer justicia". Se piden disculpas y se pretende invocar justificativos circunstanciales.

Fue transparente de inmediato que la orden había sido no llevar vivo a un prisionero que pudiera contar incómodos hechos de la pasada relación mutua si era llevado a juicio. Como el establishment norteamericano lo ha probado ya varias veces (Hussein, Noriega, Mubarak) su falta de lealtad hacia sus aliados dictatoriales y truhanes es desvergonzadamente cínica. Están avisados.
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