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Desde que la dramática vida del matemático John Nash fue filmada en "Una mente brillante" (y aún antes), el tópico del "genio inadaptado" es uno de los favoritos de los medios masivos. Como señala esta nota, el ruso Perelman llena todos los requisitos.

Después de una precoz y ascendente carrera en Europa y EEUU, declinó las mejores ofertas académicas para retornar al hogar materno y la obscuridad en San Petersburgo. De pronto, en 2002 publicó en Internet la presunta solución a la Conjetura (ahora Teorema) de Poincaré, uno de los siete grandes problemas irresueltos de la matemática. Después de dos años de revisión pública sin ser hallada una falla en su planteo le fue otorgada la Medalla Fields, equivalente al Nobel para la especialidad. Más tarde la Fundación Clay le reconoció el "premio del milenio" de 1 millón de dólares  prometido a quien resolviera uno de los siete problemas.

Entonces fue cuando su personalidad asocial entró en colisión con los usos y costumbres de la gente "normal". Se negó a asistir al Congreso de Matemáticos en Madrid para recibir la medalla. Y hasta esta semana no decidió sobre el premio Clay. ¿Sus razones?
Cualquiera entiende que si la respuesta es correcta no se requiere  otro reconocimiento...No quiero estar en exhibición como un animal en el zoológico. No soy un héroe de las matemáticas...no quiero que todo el mundo me esté mirando.
Esta actitud suena  "inadaptada" en un mundo revuelto por el frenesí capitalista. De modo que -casi lógicamente- consiguió redoblar la curiosidad periodística, forzándolo a recluirse en una vida elusiva. Abandonó su trabajo y vive pobremente de la pensión materna. No concede entrevistas y apenas unas fotos  casuales le fueron tomadas en el subterráneo. Se dice que abandonó la matemática tanto como la higiene personal. Sin embargo, según sus viejos amigos, dice haber encontrado la prueba matemática de la existencia de Dios. Vive rodeado de cucarachas, íconos religiosos, cruces y rosarios.

Mientras un puñado de nostálgicos de la era soviética toman su rechazo de los premios como testimonio de "patriotismo comunista" y los medios lo tratan exactamente como el "animal de zoológico" en el que no quería convertirse, queda en pie la pregunta de ¿quién es el inadaptado en un mundo que "ha saltado de sus goznes" como proclamó el Hamlet de Shakespeare hace ya varios siglos?