Una buena producción que en varias notas recorre el panorama religioso del Brasil con el que se va a encontrar Bergoglio en su visita papal.
El monopolio cultural de la Iglesia Católica ha venido siendo erosionada desde distintos ángulos: el Evangelismo electrónico, los ritos africanos, el agnosticismo o ateísmo modernos.
A cambio han aparecido los grupos carismáticos; un intento de mística plebeya para tratar de llenar el vacío dejado por el reflujo forzado de la marea tercemundista de los '60 y '70. Ya hemos dicho que la ambigua postura del hoy Francisco hacia aquella prédica socializante obedecía a una lógica institucional más que a un rechazo teológico. Hoy tiene a su favor el testimonio del franciscano Leonardo Boff dando por saldada aquella historia.
Queda por ver si Francisco logrará articular un discurso seductor para recuperar la atención de los numerosos empresarios paulistas que se han volcado al Evangelismo y tienen influencia en partidos políticos aliados del gobierno. Para Lula y Dilma estos partidos han sido un auxilio para lograr estabilidad en el intrincado sistema político brasileño que -al imposibiltar la formación de mayorías parlamentarias- ha sido el motor de la corrupción (los votos flotantes cuestan). Estos empresarios también necesitan un reaseguro ideológico que justifique su actividad económica: "proveer trabajo con Justicia Social". Veremos si lo que el "Papa del Fin del Mundo" tiene para decirles alcanza para reverdecer laureles marchitos.
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