Durante su término al frente del obispado de Viedma el hoy retirado Monseñor Hesayne intercambió una serie de cartas con el dictador Videla y su ministro del interior, Harguindeguy, entre otros.
Las cartas muestran (por debajo de los más que respetuosos encabezamientos) una enfática condena de las prácticas de la violencia y la tortura por entonces empleadas por los militares que otras autoridades religiosas ocultaban o directamente condonaban.

Comments (1)

On 8/1/14 18:14 , profemarcos dijo...

Uno de esos maravillosos tipos que se juegan por la gente... y que nunca llegarán a papa...