Este artículo se hace eco de la polémica desatada por una investigación del Conicet que registró malformaciones en embriones de anfibios en ambientes con Glifosato. Al auxilio de los partidarios del defoliante llega un argentino prestigioso, profesor emérito de Harvard, el Dr. Otto Solbrig. En una carta a La Nación, este partidario de la "Argentina, granero del Mundo" destaca que una experiencia de laboratorio "no replica las condiciones naturales" y que hasta la Aspirina es tóxica en altas concentraciones.

El problema con los científicos "duros" es que suelen ser incapaces de comprender las dinámicas sociales desatadas por el afán de lucro en ausencia de un estricto control público.
Si los precios en alza de la soja determinan un rendimiento extraordinario por cada quintal extra cosechado, crecen los incentivos para el uso desmedido de agrotóxicos. De ahí la importancia de una política impositiva o de retenciones que establezca una ratio de rendimiento equilibrada entre los diferentes cultivos y -sobre todo- de incentivos a las agroindustrias con valor agregado y retención de la mano de obra en las zonas rurales. Algo que el libre juego del Mercado (que es lo que quieren decir cuando se habla de "no perder oportunidades") es incapaz de lograr por sí mismo.

El gobierno kirchnerista seguramente ha cometido muchos errores en este sentido. Lamentablemente, cualquiera de las alternativas opositoras con reales posibilidades de llegar al gobierno se han embarcado demagógicamente en estimular el sistema rentístico de la producción primaria (campos que se alquilan a capitales de inversión que sólo se interesan por sacar el rendimiento máximo).

Esta irresponsabilidad política de la Oposición mantiene paralizada la evolución del sistema político argentino en un brete de hierro: o la intervención estatal cesarista de baja intensidad institucional o la fantasía demagógica del imposible Mercado libre. Lo increíble es que quienes se presentan como a la izquierda del Gobierno no utilizan su capacidad de presión legislativa para mejorar la calidad de la intervención estatal en el Mercado sino que terminan votando junto a las fuerzas liberales para debilitar al Estado en lugar de fortalecerlo.

Comments (2)

On 21/6/09 0:20 , Galliano dijo...

Cierto es. Solbrig va a tener que afilar el lápiz porque las técnicas de Monsanto ya empiezan a ser cuestionadas en el centro del capitalismo a partir del libro de Marie-Monique Robin.
Pero hubo una izquierda que cuestiona al sojismo (Solanas, Altamira); al mismo tiempo que la política de desincentivo fiscal y previsión ecológica del gobierno en absoluto se aplica a la minería.
Jorge Sabato sostenía que el problema estructural de la economía argentina era la estrategia especulativa de su clase dominante y su capacidad para cancelar cualquier corrección política de su conducta económica. Eso es desalentador. Pero también podemos pensar que la economía termine haciendo lo que la política no puede, y que este delirio de la soja, que se exporta como foraje a economías semiperiféricas explote como una burbuja. Puede ser duro, aún violento, pero no va a ser la primera vez que el ingrato mercado golpea contra sus apologetas (y contra todos los demás, obvio). Saludos.

 
On 22/6/09 2:54 , Bob Row dijo...

En realidad puede ser que el Glifosato sea menos tóxico que otros herbicidas. El problema es la sojización desenfrenada. Hasta un gobierno derechista hubiera tenido que desincentivar los precios especulativos del 2008 porque se chupaba toda la inversión. La minería y el petróleo tienen problemas legales por la propiedad provincial que les dió la reforma del '94; se necesita un concenso político y territorial amplísimo para superarlo que hoy es inimaginable.

¿A cuál Jorge Sábato te referís? ¿Al mayor -tecnólogo- sobrino de Ernesto o al menor, hijo del escritor? Si es al segundo -que se estudia en la cátedra de Hilda Sábato- te digo que sí y que es una tesis desarrollada a partir de Milcíades Peña: la punta de la pirámide es especulativa porque está implantada en todas las ramas de la economía y por eso no invierte en infrestructura y mantiene su capital móvil. Políticamente apoya alternativamente los reclamos del capital menor subordinado en cada una de las ramas, ganando en todas. Es el caso de la SRA apoyando la movilización de la FAA. Supongo que hoy la cosa es diferente por el grado de extranjerización del gran capital ¿no?

En cuanto a que los vientos del mercado mundial cambien en algún momento y la soja deje de ser el gran negocio como pasó con otros ciclos de productos primarios, puede ser. Por eso mismo sería urgente capitalizar la renta de la soja en inversiones tecnológicas e industriales, para llegar a ese momento con una economía más diversificada y menos dependiente de un monocultivo.

En fin, para todo eso se necesita visión de largo plazo y poder político para hacerlo. Lamentablemente, ambos parecen escasear cada vez más. Un abrazo.